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Este Jueves 27 en lahora de escuchar de «Que Mañana» nos  comunicamos con  la Pastora y Profeta María Aragón, de la iglesia Catedral de Milagros de Monteros, Provincia de Tucumán.

«Como hijos, a él le debemos nuestra obediencia.
Como seres humanos, estamos continuamente a estar en desobediencia. Pero esa idea viene por quedar bien delante de los hombres. Pero nuestro Dios es claro. Tenemos que responder a la autoridad que Dios pone delante nuestro.
La verdadera obediencia es sin argumentos. Sin excusas. Es necesario obedecer a Dios ante que a los hombres. Y nosotros a veces cambiamos el orden y obedecemos primeramente a los hombres antes que a Dios .
Colosenses nos invita a ser buenos con los amos terrenales. Con corazón sincero, temiendo a Dios.
Tito1 Nos dice sujétense a las autoridades. A los gobernantes. La obediencia es parte de la voluntad de dios. La obediencia a nuestros pastores. La obediencia sincera, real, sin reproches. Es la verdadera.
La obediencia con reproches , con quejas, no bendice.
Obedecer por amor. No por obligación, trae en nosotros muchos beneficios.
La obediencia tiene que ser trabajada no solo desde el conocimiento, sino se trata también de experimentarlo. Tener un espíritu que nos ayudea avanzar en la obediencia, a llevar frutos.
La desobediencia siempre va a traer una consecuencia negativa.
Porque obedecemos? Por obligación? Por apariencia? por manipulación?
La obediencia con excusas, con pretexto, con murmuración, no es la que Dios le agrada.
Tenemos que trabajar en esto, quizá debamos derribar el orgullo, la soberbia, que a veces se arraiga en nuestros corazones. La soberbia no nos permite escuchar. No nos permite aprender. Nos hace creer que sabemos más que el otro.
Si yo no soy una persona obediente, quiere decir que no tengo una relación íntima con el padre. Nuestro nivel de obediencia determina nuestro nivel de intimidad con el padre.
Cuando Jesús fue a la cruz, el no se negó. El es el mayor ejemplo de obediencia. Sin embargo, aunque era el hijo de Dios el tuvo un momento de debilidad. Donde le pesaba obedecer, a tal punto que llegó a pedirle al padre: Si quieres pasa de mi esta copa. Pero no reprochó. No se quejó. Su actitud fue contraria a su alma. No por lo que sentía. Sino que obedeció por amor. El tenía respeto hacia la voluntad con su padre.
Dios está buscando hijos obedientes. No cualquiera puede ser obediente. Nosotros tenemos el privilegio de ser sus hijos. Dios no tiene porqué darnos explicaciones de por qué tenemos que obedecerle. El es Dios. Y nos debemos a él.
La obediencia es una ley natural. El ser obedientes nos trae bendicion de Dios.»

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