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La Biblia habla sobre la fornicación y el adulterio, y muchos creen que una forma de evitar ambos pecados es practicar la masturbación. Se cree, por ejemplo, que debido a que se puede realizar sin la ayuda de otra persona, no es algo malo, sino que es una alternativa para practicar la sexualidad.

Sin embargo, en la Biblia encontramos puntos concretos que nos ayudan a entender que la masturbación no debe ser parte de nuestra vida, porque afecta nuestra relación con los demás y con Dios.

¿Qué dice la Biblia sobre la masturbación?

Es necesario aclarar que la palabra masturbación no está literalmente en las Sagradas Escrituras, y tampoco hay una prohibición directa de su práctica. No obstante, hay pasajes de la Biblia que hablan sobre la pureza sexual en general, la cual incluye la masturbación.

Por ejemplo, 1 Tesalonicenses 4:3-6 dice que debemos apartarnos de la inmoralidad sexual: «La voluntad de Dios es que sean santos, entonces aléjense de todo pecado sexual» (NTV). Ahora, la Palabra de Dios dice que la inmoralidad sexual es un pecado (Efesios 5:3; Colosenses 3:5), y la masturbación se considera un pecado sexual por tres razones: lujuria, idolatría y falta de dominio propio.

La masturbación es una forma de idolatría

Por eso, den muerte a todos sus malos deseos; no tengan relaciones sexuales prohibidas, no sean indecentes, dominen sus malos deseos, y no busquen amontonar dinero, pues es lo mismo que adorar a dioses falsos.

Colosenses 3:5 (TLA)

Otra razón por la cual la masturbación es un pecado es porque nos lleva a una forma de idolatría. La idolatría no solo implica poner una imagen y adorarla, sino reemplazar a Dios como prioridad en nuestras vidas.

Cuando practicamos la masturbación estamos diciendo: «Mi deseo sexual me importa más que Dios», porque no pensamos en agradarle a Él primero, sino sentirnos bien con nosotros mismos.

La masturbación esclaviza

Estudios han demostrado que la masturbación puede convertirse en una adicción, lo cual quiere decir que nos lleva a estar más y más lejos de Dios. Por lo tanto, es mejor alejarnos por completo de esta práctica (1 Juan 5:21).

Además, Jesús nos hizo libres a través de su sacrificio en la cruz (Romanos 5:12-17); pero cuando caemos en la prisión de la masturbación estamos rechazando esa libertad que nos ofrece y volvemos a ser esclavos del pecado.

La masturbación demuestra lo que está en nuestro corazón

Muchas personas utilizan la masturbación como un escape de una realidad o situación, puede ser emocional o sentimental; y en lugar de acudir a Dios por ayuda, recurren a esta práctica como un desahogo temporal.

La masturbación revela qué es lo que está en nuestro corazón porque nos lleva a elegir a quién realmente amamos: a Dios o al pecado. Pero no es tarde para volver al camino correcto y acudir a Jesús para pedirle que nos perdone y nos ayude a enfrentar estas situaciones.

¿Estás luchando contra la masturbación? Te recomendamos leer: Cómo vencer la adicción a la masturbación.


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