0

El presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), Rubén Proietti, cuestionó la aprobación de la Ley del Aborto impulsada por el gobierno de Alberto Fernández y remarcó que “Dios no entra en el juego político que caracteriza a esta ´estructura democrática´”

A continuación reproducimos el comunicado completo:

Naturalmente debemos compartir un análisis en virtud de la reciente sanción de la ley que permitirá el aborto en Argentina. Lo primero que me gustaría señalar es lo siguiente: evitemos caer como iglesia en el juego político que nos presentan. Desde nuestra posición hemos hecho todo el esfuerzo práctico para evitar que argentinos designados por el voto popular no legalizaran la muerte. Esos argentinos (los legisladores que debieran representarnos), fueron elegidos por listas sábanas, que es lo que históricamente de un modo arcaico rige en nuestro país (un atraso que conviene a los mercaderes de la política).

Además, los “elegidos” que votan, en su inmensa mayoría están lejos de los principios y valores que vivimos y predicamos y que nos esforzamos por defender, “desde afuera”, como quién grita detrás de un alambrado, frente a lo que está ocurriendo “adentro de la cancha”.

Lo doloroso es que, a pesar de estar en un país donde vive una población que por inmensa mayoría no aprueba el ABORTO, el juego político hace que lejos de los argumentos científicos, sociales, religiosos, y de todo tipo, los que deciden, juegan “otro partido”, el partido de ellos, el de los puestos, las conveniencias, las ideologías partidarias, las presiones de interés, de modo de desnaturalizar el verdadero tema en discusión.

Escuchar ayer esas largas e interminables exposiciones, haciendo ver que ejercen la democracia, cuando todo está sellado de antemano… porque para eso la prensa dijo una y otra vez que se demoraban en presentar el proyecto hasta tener la certeza de los votos comprometidos para ganar. Y así fue. Independientemente de TODOS los discursos de uno y otro lado. Los discursos son para la fachada democrática. Pero de ninguna manera para darle lugar a la razón y menos para representar el sentir popular.

Estamos en un laberinto peligroso donde para jugar a este juego “democrático” la única salida es tener legisladores que sean fieles a aquellos principios y valores de vida e integridad indispensables para que democracia, los términos República, federalismo, libertad y derechos, sean conceptos que cobren sentido. El problema es que, “el sistema democrático”, en cuanto al poder legislativo, está constituido de tal manera (listas sábanas que obedecen a los intereses del partido y no del pueblo), que a nosotros, quiénes deberíamos ser representados, nos resulta imposible elegir a los legisladores que tengan convicciones éticas y morales; y no me refiero sólo a evangélicos, sino a todo ciudadano que esgrime esos fundamentos esenciales.

Argentina está constituida fundamentalmente por gente buena, que cree y tiene sanas convicciones. El 80% ha manifestado en diversas encuestas serias, creer en Dios. PERO A DIOS NO SE LO TIENE EN CUENTA, simplemente porque Dios no entra en el juego político que caracteriza a esta “estructura democrática”. Ahora bien, también debemos asumir que, si Dios NO ESTÁ en la vida pública del país, no sólo en el Parlamento, sino tampoco en el Gobierno, los medios, los negocios, las universidades o las aulas escolares, esto se debe a que como Iglesia, somos los encargados de llevar la vida de Cristo a esos ámbitos, pero no lo hemos hecho bien, y en tal sentido tendremos que cambiar, para ser luz, sal e influencia del Reino en todas aquellas esferas.

 


Like it? Share with your friends!

0

Comentarios

Comentarios

A %d blogueros les gusta esto: